Lectura Bíblica: Juan 4:7-14
7Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. 8Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. 9La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.b 10Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. 11La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? 12¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? 13Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; 14mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
Versículo Clave: “Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” (Juan 4:14)

Reflexión: Jesús ofrece a la mujer samaritana el agua viva, que es Su Espíritu. Esta agua satisface nuestra sed espiritual y nos da vida eterna. Solo en Cristo podemos encontrar la satisfacción y plenitud que anhelamos.
Aplicación: Busca diariamente el agua viva que Jesús ofrece. No busques llenar tu vida con cosas que no pueden satisfacer, sino con la presencia del Espíritu Santo.

Oración: Jesús, gracias por ofrecerme el agua viva. Llena mi vida con tu Espíritu Santo y satisface mi sed espiritual. Amén.